La semana pasada asistí al IV Congreso Internacional sobre Análisis Fílmico: “Nuevas Tendencias e Hibridaciones de los Discursos Audiovisuales en la Cultura Digital Contemporánea” que se celebró en la Universidad Jauma I (Castellón) los días 4, 5 y 6 de Mayo, donde tuve la suerte de exponer una comunicación: “Audiovisuales y Redes Sociales: consumo, uso y explotación de YouTube en España”.
En dicho congreso se creó un espacio de reflexión sobre la evolución de las formas de expresión y narración de los discursos audiovisuales contemporáneos, en la que cobraron un especial protagonismo las formas hídridas de comunicación como el infoentretenimiento, el advertainment o el mestizaje de medios, géneros y discursos.
El debate abordó el estudio de este fenómeno desde una perspectiva global y multidimensional, y desde puntos de vista estéticos, económicos, sociológicos, tecnológicos, etc.
Los tres días fueron de máximo aprovechamiento donde se despertó nuevos intereses para abordar distintas investigaciones de cara a los cambios en la nueva era digital.
Durante los días 13 y 14 de abril de 2011 he asistido al simposio y congreso
Tras ver lo ocurrido en Japón, cansado de ver a la gente amargada y pasando frío en las puertas de los bares porque no les dejan fumar, del aumento del paro, de leer por la noche con la lumbre de una vela y conducir a pasos de tortuga para ahorrar energía; decidí este fin de semana ir al cine, no sólo por divertimento sino por necesidad. Sí, digo necesidad porque con la que está cayendo necesitaba encontrar algo que me hiciera evadirme de la realidad y además que me hiciera sentir lo que soy, no sé… alguna dosis de patriotismo quizás, o… yo lo llamaría… “señas de identidad”, ¿tal vez?
Está claro que la imagen que muestra una empresa en Internet es fundamental para su reputación. Ya lo decían los expertos en la material, habla tú mismo de tu empresa antes de que lo hagan otros. Y así lo demuestra el I Estudio sobre Buzziness en España desarrollado por la consultora Guidance, entre un 11% y un 27% de las pérdidas de clientes actuales se deben a la influencia que ejercen los comentarios vertidos en la Red.
Por mucho que se diga que Internet va a sustituir a la televisión, aún queda mucho para que esto ocurra. Lo mismo se dijo de la radio cuando apareció la televisión, y lo mismo se dijo del teléfono fijo cuando apareció el móvil; pero las circunstancias hicieron que las cosas no desaparecieran sino que evolucionaran. Los automóviles empezaron a incorporar la radio como elemento de serie, y el auge de Internet comenzó requerir de nuevo el teléfono fijo, y encima con una línea más potente, con mayor ancho de banda.
Cuando un programa de televisión se convierte en una marca, debe renovarse como ocurre con cualquier “producto” del mercado. Parece mentira que los productores de OT no hayan aprendido nada de otros programas de su filial, como
En estos últimos días, los comentarios vertidos en twitter por algunos famosos han levantado una polvareda que han repercutido en contra de sus autores en todos los sentidos. Nos hemos dado cuenta, más que nunca, que Internet está desarrollando un nuevo lenguaje, y que aún nos queda mucho por aprender. A veces parece que escribir en un muro digital o en un blog es algo sencillo, pero es como pintar un graffiti. Puede que algunos les guste y les parezca una obra de arte, y a otros un acto de vandalismo.
El pasado 10 de enero se emitió la primera mención publicitaria tras una pausa del programa “Sálvame” de Telecinco. El mensaje de “Sigue mi consejo y come carne de conejo” llegó a 1.997.000 espectadores, según un comunicado. En 24 horas surgió la polémica mediática en otros medios como La Razón, Antena 3 y la La Sexta y se multiplicaron las reproducciones en YouTube y las menciones (buenas o malas) en las redes sociales. Hasta en “Buenafuente”, con un 9,2% de share, comentaron la noticia.